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¿Cuánto vale tu tiempo?

¿Te lo has preguntado alguna vez?

Cuando te paras a pensar cúanto vale tu tiempo, y dejas de pensar en lo que ‘ganas’ cada mes, es cuando pones números a tus horas, tiempo que muchas veces no valoramos. Reflexionar sobre  ello, y hacer la simple división.

Hace poco hablé con una subdirectora de oficina bancaria que contestó un correo electrónico a mi pareja un sábado por la tarde. La verdad es que yo no me  inmuté porque yo ‘trabajo’ cada día, en mis cosas o en las de otros. Mi jornada no es nunca de 8 horas, aunque si lo ha sido, y algunas veces ha sido de más…

La cuestión es que si tu trabajas por cuenta ajena, la cosa cambia. El caso de la subdirectora de banco fue que durante la semana no pudo hechar más horas por las tardes y lo hizo un sábado.

Desconozco el salario, las necesidades y motivaciones y el grado de implicación y responsabilidad de esa persona frente la ‘empresa’ donde trabaja. También comprendo porqué lo hizo y lo seguirá haciendo. He estado en esa onda.

Por otro lado, no hace mucho, me ofrecieron la posibilidad de trabajar a jornada completa en una oficina, mañanas y tardes (la verdad es que llevo tres ofertas rechazadas…). La cosa se quedó ahí, porque soy incapaz de rendir (como me gusta hacerlo) por 8 o 9 horas seguidas sentado frente a un ordenador, y menos sin poder elegir en qué tarea trabajar. Se que puedo arrastrarme, pero prefiero trabajar menos horas y ser altamente productivo en ese periodo.

Para mi no hay un precio (‘aun’) para que me dedique a jornada completa en un empleo por cuenta ajena.

Cuando decidí dejar de trabajar por cuenta ajena para trabajar por cuenta propia lo hice básicamente para tener más tiempo para mi. El objetivo es hacer menos y que me dé más. Mantener cierto nivel de vida pudiendo disponer de más tiempo. Destinar menos tiempo a ‘trabajar’ para dedicar más tiempo para mi y los míos.

En la actualidad, y en los últimos años creo que esto se ha agravado, muchos asalariados han pasado a incrementar el número de horas diarias de trabajo a cambio del mismo salario o incluso menos.

Podemos calcular cuál es el precio de nuestra hora de trabajo haciendo  la simple división entre nuestro sueldo de final de mes entre las horas que hemos destinado a ese mes.

Seguro que hay meses que el precio es de risa (o más bien para llorar). Puede que el montante sea significativo, pero el precio por hora no.

La siguiente imagen refleja, con los ojos de un hijo, como nos ven a nosotros, los padres.

Para mi la imagen que tenemos arriba es muy dura y triste. Actualmente se habla de salario emocional, de cómo las empresas empiezan a valorar la necesidad de sus empleados de gozar de tiempo y horarios adecuados para la conciliación familiar. Para más inri, todo esto repercute en una mayor fidelización del empleado y de su productividad. Aun así, no siempre se aplica.

Muchos de nosotros no tenemos control del tiempo de nuestra vida. Dejamos que las circunstancias nos dominen, entregamos nuestro poder de elección a cosas que pueden esperar, a las que ya les dedicamos su tiempo, y para colmo, nosotros le regalamos aun más.

Diriges el día o el día te dirige a tí.
Jim Rohn

¿Cuánto vale tu tiempo? El día tiene 24h y la semana 168h

Todos tenemos el mismo tiempo. Lo que hacemos con él es lo que determina nuestro éxito productivo. ¿Puedes dormir 8 horas, trabajar 10 y quedarte con 6 horas para ti? Seguramente las 6 horas que te queden las tendrás que invertir en ir a trabajar, comer, asearte, tareas domésticas y el resto para tu pareja e hijos. ¿Es eso lo que quieres? ¿Tienes suficiente?

No te enfades si lo  que lees en este post no te gusta o te molesta. Entiendo que cambiar la situación personal de cada uno es una tarea muy costosa ya que el entorno tampoco ayuda.

En ti esta la llave del cambio, puedes decidir cuánto vale tu tiempo y empezar a ‘consumirlo’ mejor. Tienes que ganarte lo que quieres. Nadie te lo dará. Empieza a organizar tu dia, a sacar tiempo para ti, en aprender, en mejorar, en formarte, en independizarte de tu empleo, en invertir. En definitiva, en tu libertad.

Feliz día.

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